Relato publicado en 2008 contra la violencia de género.
Hoy papá le volvió a pegar, papá
gritaba y mamá le suplicaba que se calmase, pero, como siempre, él le hizo daño
y se volvió a ir hasta la madrugada, cuando los sollozos siempre me despiertan.
A veces también me pega, pero qué voy a hacer... Mamá dice que no podemos
llamar a la policía porque si no deberemos de volver a nuestro país, y eso es
aún peor. Mi papá sí es español, y se casó con mamá cuando llegamos a España. Ahora
puedo oír los sollozos de mamá, que llora desconsoladamente en su habitación. Cuando
sea mayor, ayudaré a mamá y los dos nos iremos juntos. Ahora, el sordo ruido de
la puerta me estremece. Desde aquí puedo oler el hedor a alcohol de sus ropas,
papá ha llegado. Oigo sus pasos, y cómo se acercan a la habitación de mamá. Un
gran chillido se escapa de la garganta de mamá. Y, papá vuelve a desaparecer.
Ya ha pasado un rato, y no oigo a mamá, ¿Por qué mamá ya no llora?

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