viernes, 13 de diciembre de 2013

Los molinos



Como en los molinos de Dalí, me perdí en la fantasía. Un viaje entre esbeltos caballeros de armadura negra, curvados por la tormenta huracanada que rasga sobre un papel ejércitos callados que esperan a ser desarmados por ávidos ojos llenos de desafío.

El viento de la imaginación mueve las aspas de estos gigantes contra los que pronto quiso luchar Alonso Quijano, mas no los mató, sino que imponentes se mantuvieron por años erguidos. Los molinos saludan año tras año a nuevos caballeros andantes que se embarcan en una lucha por derrotar a la fantasía de la ficción. Pero protegidos por las manidas y ajadas tapas que cercan los sueños volcados sobre tinta, los viejos molinos se hallan resguardados de miradas prejuiciosas y almibaradas, que buscan lo llano y no saben ver lo claro detrás de lo oscuro; mentes opacas y cerradas, seguras de que la lisa superficie en la que nadan es inabarcable, que ignoran que bajo ellos se extienden corrientes de agua que podrían derribar sus firmes barcos de realidad con un leve soplo.

Qué es arte y qué es ciencia.

J.P.