miércoles, 5 de junio de 2013

El pastor y el rebaño


Siempre me hizo gracia ver las ovejas en sus rebaños, siguiéndose las unas a las otras, sin un objetivo fijo, comandadas por el pastor que pronto conseguía encerrarlas en un cercado. Suerte que los buenos pastores buscan el bien para sus torpes ovejas y las cuidan de caer en peligros que no son capaces de ver, pero los pastores que me inquietan son los que visten traje de chaqueta, viajan en coche oficial y acuden cada mañana al Congreso de los Diputados. Parece que el señor Wert quiere tener su propio rebaño, y a sus ovejitas las marcará en el lomo con las letras “LOMCE”. Qué mejor que hacer que las ovejas olviden que tienen capacidad crítica para poderlas encerrar fácilmente en el vallado, y para eso, lo mejor es obviar de su educación todo atisbo de pensamiento crítico. Estas ovejitas no estudiarán Filosofía ni Ética, o al menos, no les será obligatorio, y el conocimiento de los rezos les computará igual que el de las matemáticas.
Dejando el símil aparte, nos encontramos con una nueva ley educativa que aspira a sumarse a la gran caricatura de las reformas educativas en España, que una vez más, pretende adoctrinar al votante y no formar a la persona, y en la que la primera víctima va a ser el pensamiento crítico. Una vez más, la controvertida “Educación para la ciudadanía”, muy criticada por el actual gobierno por ser “la bandera del socialismo” al incluir en su temario la concienciación sobre males como la desigualdad social o la homofobia, será, esta vez disfrazada de “Educación Cívica y Constitucional”, el estandarte del conservadurismo, incluyendo contenidos como la iniciativa económica privada o el respeto por la propiedad intelectual.
No dudo que las intenciones del pastor sean buenas, pues la realidad es que nuestro sistema educativo necesita un cambio, pero este debe ser plural y proyectarse en un periodo largo, olvidando los intereses particulares y buscando el bien común. Ya es hora de que las ovejas se rebelen contra el pastor, que a lo mejor es lobo, quién sabe, y comiencen a decidir por donde quieren ir.

 Es hora de que nuestros políticos, que no dejan de ser en un sentido figurado nuestros pastores, entiendan que su rebaño es capaz de pensar y busquen un pacto por la educación. 


A veces para encontrarse hay que perder el rumbo.