miércoles, 22 de enero de 2014

Wertgüenza

Nos engaña, señor Wert, usted nos engaña, y eso es de tener muy poca educación, haciéndole un flaco honor al nombre de la cartera de la que es ministro. Eres el niño malo del gobierno, el que siempre saca malas notas, pero es que, chico, te lo ganas a pulso.
 No solo te odian los docentes y los alumnos, sino también los padres y madres. Pero claro, a ti te da igual, eres el malote del congreso, te da igual ser el peor valorado de la democracia. (Seguro que no necesitas beca, porque con un 1,46 creo que no te da la media…). No quería llevarme esto a lo personal, pero es que luego me acuerdo que con tus actos está en juego mi educación, y claro, yo no me lo tomo tan a la ligera, y eso que no soy ministro.
Además, tu problema ya no es profesional, es personal. (En serio, deberías mirártelo). Lo tuyo sale mucho en las películas de sobremesa de los fines de semana, sí, esas películas con títulos tan rimbombantes como “Mentiroso compulsivo”. Y claro, para echar un ratito por la tarde el síndrome está muy bien, pero para sufrirlo desde el congreso no tanto.
Nos la intentas meter doblada, y esto ya no se lo cree ni el más inocente. Nos vendes una reforma educativa para, según tú, apoyar al que se lo merece, destinando las becas al que estudia, porque según tú, hay que premiar el esfuerzo. Claro, a lo mejor es que yo no entiendo muy bien eso de “premiar el esfuerzo”, o a lo mejor no lo entiendes tú, no lo sé.  Quizás tú no te des cuenta que estudiar no es ningún premio, y que una beca no es una recompensa, sino que es un medio.
Pero, ya que hablamos de premios, comentemos cómo has eliminado todas las becas que sí se podrían haber considerado premios. Las becas MEC de idiomas, que eliminaste nada más llegar al congreso (bendito día…) eran un premio. Solo optaban a ellas becarios con notas superiores a un 7, y estas les permitían realizar una inmersión lingüística que de otra forma no podrían realizar. Señor Wert, esto es una recompensa para el que se esfuerza, el dinero para poder estudiar no.
Hoy, además, me entero de que piensa reducir la beca Erasmus a un cuatrimestre, y claro, esto ya me hace pensar que además de no tener muy claro el concepto de recompensa, hay algo más que te pica. A lo mejor te caemos mal, a lo mejor es que el dinero dedicado por la Unión Europea lo quieres tú para algo (no sé, a lo quizás tú también quieres pillar tajada como tus amigos del PP), o a lo mejor es que te llevas demasiado bien con tu “compi”, Ana Botella.
Pero verás, José Ignacio, para que tu amiga Ana no quede mal delante de todo el mundo, la solución no es que nosotros dejemos de aprender inglés, no, es que le enseñéis a ella, así que deja de obcecarte con que no salgamos del país, que lo próximo será eliminar Ryanair para que tampoco nos vayamos de vacaciones.
Señor Wert, lo suyo es de wertgüenza.


Aún recuerdo a Mariela

(Poema escrito en 2010)

Aún recuerdo a Mariela
con sus labios melosos,
con su tez de canela,
con sus ojos vidriosos
y su voz de franela.
Pensamientos ingeniosos
y prontitud de gacela.
Mas de ella nada queda,
sino un cuerpo marchito,
sin su luz, sin su estela,
ni recuerdos, ni su ingenio,
sólo el surco que el tiempo
en su piel marcado queda,
dejando sólo el envoltorio
de una vida entera.
Mientras, su último aliento anhela,
La llegada de la muerte.



lunes, 13 de enero de 2014

Eu atendendo meu amigo

Sentado el último de la fila
las nubes grises me cercaron,
las horas caen una a una, encima
de mis miembros desgajados.

eu atendendo meu amigo.

La tinta tacha en el calendario
una fila más, suma y sigue.
Amontonando viejos libros, diccionarios,
empolvo sentimientos descuajados.

eu atendendo meu amigo.

Solo le tengo miedo al gris,
al tiempo malgastado,
a los cafés vacíos, los viernes muertos
y a los sueños que han volado.

Non ei i barqueiro, nen sei remar

Ya no queda nada por que luchar.