Nos engaña, señor Wert, usted nos
engaña, y eso es de tener muy poca educación, haciéndole un flaco honor al
nombre de la cartera de la que es ministro. Eres el niño malo del gobierno, el
que siempre saca malas notas, pero es que, chico, te lo ganas a pulso.
No solo te odian los docentes y los alumnos,
sino también los padres y madres. Pero claro, a ti te da igual, eres el malote
del congreso, te da igual ser el peor valorado de la democracia. (Seguro que no
necesitas beca, porque con un 1,46 creo que no te da la media…). No quería
llevarme esto a lo personal, pero es que luego me acuerdo que con tus actos
está en juego mi educación, y claro, yo no me lo tomo tan a la ligera, y eso que
no soy ministro.
Además, tu problema ya no es
profesional, es personal. (En serio, deberías mirártelo). Lo tuyo sale mucho en
las películas de sobremesa de los fines de semana, sí, esas películas con
títulos tan rimbombantes como “Mentiroso compulsivo”. Y claro, para echar un
ratito por la tarde el síndrome está muy bien, pero para sufrirlo desde el
congreso no tanto.
Nos la intentas meter doblada, y
esto ya no se lo cree ni el más inocente. Nos vendes una reforma educativa
para, según tú, apoyar al que se lo merece, destinando las becas al que
estudia, porque según tú, hay que premiar el esfuerzo. Claro, a lo mejor es que
yo no entiendo muy bien eso de “premiar el esfuerzo”, o a lo mejor no lo
entiendes tú, no lo sé. Quizás tú no te
des cuenta que estudiar no es ningún premio, y que una beca no es una recompensa,
sino que es un medio.
Pero, ya que hablamos de premios,
comentemos cómo has eliminado todas las becas que sí se podrían haber
considerado premios. Las becas MEC de idiomas, que eliminaste nada más llegar
al congreso (bendito día…) eran un premio. Solo optaban a ellas becarios con
notas superiores a un 7, y estas les permitían realizar una inmersión
lingüística que de otra forma no podrían realizar. Señor Wert, esto es una
recompensa para el que se esfuerza, el dinero para poder estudiar no.
Hoy, además, me entero de que
piensa reducir la beca Erasmus a un cuatrimestre, y claro, esto ya me hace
pensar que además de no tener muy claro el concepto de recompensa, hay algo más
que te pica. A lo mejor te caemos mal, a lo mejor es que el dinero dedicado por
la Unión Europea lo quieres tú para algo (no sé, a lo quizás tú también quieres
pillar tajada como tus amigos del PP), o a lo mejor es que te llevas demasiado
bien con tu “compi”, Ana Botella.
Pero verás, José Ignacio, para
que tu amiga Ana no quede mal delante de todo el mundo, la solución no es que
nosotros dejemos de aprender inglés, no, es que le enseñéis a ella, así que
deja de obcecarte con que no salgamos del país, que lo próximo será eliminar
Ryanair para que tampoco nos vayamos de vacaciones.
Señor Wert, lo suyo es de
wertgüenza.
