Queremos dar la bienvenida a esta generación de estudiantes que sin comerlo ni beberlo les ha tocado realizar sus estudios durante la etapa Wert y que, por tal razón no les queda otra opción que aceptar que formarán parte de un grupo de estudiantes peor preparados y con menos salidas laborales.
La eliminación de las becas de estudio en el extranjero son dolorosas para todo el cuerpo estudiantil, y en especial, para los estudiantes de idiomas, son dramáticas.
Mientras vemos como los estudiantes con menos recursos pierden oportunidades formativas bajo la bandera de la ""educación pública"" (entrecomillo, subrayo y vuelvo a entrecomillar) tenemos que aguantar declaraciones tan afortunadas como las de nuestro señor ministro, que debe haber tenido mucha relación durante toda su carrera con las políticas educativas. Este aspirante a funcionario al que durante cuatro años le han asignado una butaca en el Ministerio de Educación, como bien se la podrían haber asignado en el de Defensa, pues de ambas conoce lo mismo, se atreve a defender sus dramáticos recortes con argumentos como que elimina las becas de estudio de idiomas en el extranjero porque es mucho más eficaz estudiar inglés en España por medio de becas de inmersión lingüística. Pues sí, señor ministro, usted sí que sabe, vayamos todos a estudiar español a Hungría, que los idiomas extranjeros hay que estudiarlos donde no se hablen.
Con estos argumentos tan afortunados pretende este señor que nos creamos que con sus 500 plazas para cursos de inmersión lingüística en España hace un gran favor a los estudiantes. (No olvidemos que con la eliminación de las becas, 22.000 estudiantes han perdido la oportunidad de ampliar sus estudios en el extranjero)
Así, hoy nos encontramos encerrados en España. En apenas dos años nuestras posibilidades para realizar estudios en el extranjero se han reducido a la mínima expresión. No obstante, seguiremos esperando cuál será la próxima sorpresa que nos dará nuestro querido y eficiente ministro.