Era la sonrisa blanca
de una sombra oscura,
era un rostro severo
ácido de amargura.
Faralaes escondidos
entre ajadas vestiduras.
Un genio disfrazado
de un pío y serio cura.
Bajo impostados hábitos
se esconde la locura
de un genio de la pluma
que con la burla cura.
Dio luz a Polífemo y
andóse en calentura,
de galán pidió a Minguilla:
O alborotado cura
o flamenca seria.
Mas ante todo él era
Góngora, genio y figura.
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